miércoles, 23 de diciembre de 2015

Reseña: Alicia en el país de las maravillas - Lewis Carroll

Nombre: Alicia en el país de las maravillas
(Alice’s adventures in wonderland)

Autor: Lewis Carroll

Género: infantil, fantasía, victoriano

Editorial: Edelvives

Encuadernación: Tapa dura

Páginas: 195

Primera publicación: 1865 (esta 2015)





Estando aburrida y sentada en la pradera con su hermana, Alicia ve pasar a un conejo blanco, y lo sigue hasta una madriguera, entra en ella tras el conejo, y tras caer por ella, se encuentra en un mundo completamente distinto al nuestro, donde todo transcurre de manera extraña y extravagante, sus habitantes son animales y parecen estar todos locos, allí Alicia vivirá grandes aventuras y divertidas locuras.




¿Qué razón mejor necesito para leer este libro que el que este año haya sido el 150 aniversario? Así que me puse manos a la obra con ello, apoyándome además, en la Lectura Conjunta que hicimos Morgana de blog Inkwand y yo y a la que se han unido más personas.

Mucho tardé en empezar a leer este libro, pero debo deciros que nada más comenzarlo me di cuenta de que debería haberlo leído hace mucho, porque me ha gustado todo el tiempo, me he divertido y he encontrado situaciones y juegos de palabras que han sido geniales.

El ritmo de la narración es rápido y los capítulos son muy cortos, por lo que no te aburres, además, al haber tantas situaciones extrañas y completamente distintas e inesperadas, esto realmente ayuda a que no te aburras nada.

Encontramos en esta obra un mundo completamente absurdo, donde todo está al revés, no es como lo conocemos, las normas que rigen nuestro mundo no son las que rigen este otro, es un mundo que tanto a Alicia como al lector les resulta completamente extraño, porque nada tiene que ver con las cosas del mundo al que estamos acostumbrados. Algunos ejemplos son: cómo Alicia habla sola o se habla a sí misma, (de hecho sostiene agradables conversaciones consigo misma) o le habla a sus pies; otros ejemplos son animales fantásticos, extintos, que son utilizados como objetos de manera absurda (el flamenco palo de criquet), seres que se transforman, etc. Y este absurdo constante, al leerlo en un principio, puede parecer escrito al azar, pero para entender que puede que no sea así, hay que intentar pensar al terminar el libro, en que puede significar cada cosa. Echando la vista atrás podemos figurarnos que significa.  

Si miramos más allá de todo ese absurdo, y nos planteamos que todo lo que ocurre pueden ser metáforas, podremos darnos cuenta, de que quizás el viaje que hace Alicia es un viaje de la vida infantil a la vida adulta, es por eso que Alicia va cambiando de tamaño, por ejemplo, en el capítulo dos empieza a crecer y a alargarse, tal y como pasa en la adolescencia. Otro ejemplo es cuando se reprende a sí misma, porque es demasiado grande para llorar. También se pregunta “¿quién demonios soy?” o “¿qué va a ser de mí?”, está cambiando tanto, que ya ni se reconoce, otra metáfora del cambio al hacerse adulto. Esto también lo vemos en el hecho de que Alicia, antes del sueño, solo tenía que preocuparse por cosas de niños, leer libros con dibujos, jugar con su gata, tomar la merienda, salir a jugar al campo y dormirse debajo de un árbol; pero cuando viaja al otro mundo, conoce cosas del mundo de los mayores:  seres sometidos por el poder de otros (el conejo, los soldados de la reina), gente fumando, el cuidado de un bebé, reuniones de adultos para tomar el té, monarquía, empleados negligentes (plantaron el rosal equivocado), reuniones sociales aristocráticas para jugar al croquet, robos, juicios, penas de muerte, etc; y al principio todo es un caos y no se desenvuelve bien, pero en el último capítulo vemos que ya si lo hace, pues es ella quien cuestiona todo en el juicio y pone el orden cuando el Rey y el jurado no tienen idea de nada.  


“La Oruga y Alicia se estuvieron mirando durante un buen 
rato en silencio. Por fin, la Oruga con toda parsimonia se 
quitó la pipa de la boca y dirigiéndose a Alicia, 
le dijo con voz lánguida y somnolienta…”

Por otro lado, dejando a un lado las metáforas, también me recordaba a otra cosa, al mundo de las drogas, y puede parecer extraño, pero no debemos olvidar que muchos autores se drogaban para escribir sus obras, por ejemplo cuando usaban la “escritura automática”. En algunos momentos, cuando leía el libro, me sorprendía a mí misma preguntándome “¿no será esta obra fruto de uno de esos momentos? La inspiración mediante por ejemplo el uso del opio.” De hecho el autor hace alusiones a estas cosas, Alicia cambia de tamaño, se dice que las personas drogadas pueden percibir cosas que no están ocurriendo, como puede ser cambiar de tamaño, incluso volar (cómo creían las brujas bajo el efecto de alucinógenos que volaban al Akelarre);  Alicia come unas setas, por ejemplo, eso me recuerda a algunos hongos alucinógenos se toman con este fin. Y no hablemos del personaje  de la oruga, que no solo está fumando con una “cachimba” (narguille, pipa de oriente), sino que en todo lo que hace y dice parece que está drogada. Incluso el hecho de que el gato de Cheshire, que aparece después, aparezca y desaparezca y Alicia solo vea partes de él, ya sabéis que la droga afecta a la percepción. La verdad es que el mismo título de la obra “Alicia en el país de las maravillas, parece hacer alusión a todo esto. Por supuesto, todo esto es una opinión personal.

También encontramos en esta obra mucho humor y juegos de palabras. Estos para mí son los aspectos que hacen más ameno el libro, porque cuando lo lees, es un sinsentido constante, pero, claro, con algunas frases tan humorísticas, pues te lo pasas muy bien. Estas son mis favoritas:

“Así que le espetó al Ratón la primera frase que había aprendido en su libro de francés.
—Où est ma chatte? [¿Dónde está mi gato?]”

“—¿Y cómo podría probarme que está usted loco?
—¡Eso es fácil! —le comentó el Gato—. Comencemos. Premisa mayor. El perro es un animal que no está loco. ¿De acuerdo?
—Supongo que sí —dijo Alicia.
—Bien. Premisa menor. El perro gruñe cuando está enfadado, y mueve el rabo cuando está contento. Yo hago justamente lo contrario. Muevo el rabo cuando estoy enfadado, y gruño cuando estoy contento. Luego… ¡Yo estoy loco!”

“—¡Tienes mucha razón! —asintió la Duquesa—.
¡Los flamencos y la mostaza tienen algo en común, ambos pican! Ya lo dice el refrán: «Pájaros del mismo pelaje hacen buen maridaje»”

“—¿Qué es lo que tintineaba? —le preguntó el Rey.
—¡Todo empezó con el té! —exclamó el Sombrerero.
—¡Pues claro que tintinear empieza con «te»! —exclamó exasperado el Rey—. ¿Me tomáis por mentecato? ¡Continuad!”

“—¿Por dónde quiere su Majestad que comience? —le preguntó al Rey.
—Comienza por el comienzo —dijo el Rey con toda gravedad—, continúa por la continuación y finaliza por el final. Y punto.”


También me resultaba muy gracioso como Alicia metía la pata constantemente, sobre todo con los animales, casi siempre acababa hablándoles de cosas que les aterraban, como gatos, cazar animales, etc. Además de que es de lo más imprudente, comiendo y bebiendo todo lo que encuentra sin saber qué efectos tendrá sobre ella, le gusta experimentar. Y no hablemos de que se escapa a ese mundo y luego piensa “se estaba mucho mejor en casa” y “ojalá no me hubiera metido nunca en esa madriguera”. Es muy imprudente. Otros momentos cómicos memorables son por ejemplo cuando el sombrerero, la liebre de marzo y el lirón pensaban que podrían arreglar un reloj roto con mantequilla.

En cuanto a los juegos de palabras lo vemos claramente cuando el Sombrerero Loco dice que el tiempo se paró a las seis de la tarde porque él quiso “matar el tiempo” y entonces el tiempo se enfadó. O las clases que daba la Falsa Tortuga en el mar, que incluían: lavado, beber, escupir, fumar, reptar, mutilar, dimitir, histeria, mareografía, orujo, estatura, tintura a boleo, batín y friego, todas ellas juegos de palabras creados por Carroll a partir de asignaturas del colegio humano, que además también son muy graciosas, es de los momentos en que más me he reído con el libro.

Además, en el libro encontramos muchos poemas, que dependiendo de la edición que leáis pueden variar un poco o completamente, pero la verdad es que es una idea buenísima para un libro infantil, en la Edición completa de Alicia, exceptuando el primero, que lo cambian completamente y en vez de hablar de un cocodrilo como en el original habla de un elefante, los demás están muy bien reescritos, algo que es difícil. Os dejo un ejemplo que me gustó mucho:

“¡Ay, sopa, sopita!
¡Ay, sopa humeante!
La que resucita
a un muerto al instante.

¡Ay, sopa, sopita!
¡Ay, sopa, sopera!
Tu sabor me excita,
la sangre me altera.

¡Ay, sopa, sopita,
sopa de puchero!
¡La más calentita,
la que yo más quiero!

¡Ay, so-O-o-pa, sopita!
¡Ay, sopa de amor!
¡Qué menú, chiquita,
que menú, señor!

¡Qué menú, chiquita,
qué menú, señor!”


Los personajes son muy variopintos, en su mayoría son animales, pero que mejor ejemplo de que son variopintos que deciros que la corte real y su ejército son una baraja de naipes francesa. También decir que los animales hablan y tienen sentimientos semejantes a los del ser humano, aunque las costumbres de su sociedad sean como un remedo extraño de la nuestra. El personaje que más me ha gustado ha sido el gato de Cheshire, también el Grifo.

Y después de todo esto, ¿qué puedo decir para animaros a que leáis por fin Alicia en el país de las maravillas? Es divertido, es ingenioso, imaginativo, además de que si lo leéis, cuando terminéis podréis sacar vuestras propias conclusiones sobre qué quiere decir cada cosa pensando con objetividad. O también podéis optar por solo leerlo, como una lectura ligera, y divertiros muchísimo. También es un libro maravilloso para leérselo a los niños. ¿A qué estáis esperando?






5 comentarios:

Irene dijo...

Leí Alicia con 10 u 11 años y no acabó de gustarme, pero creo que no me vendría nada mal una relectura después de todos estos años, porque el otro libro de Lewis Carrol que he leído me ha encantado! Un besito!

Fawn dijo...

Esta edición es preciosa! La estuve hojeando en Casa del libro y es una joyita.

Hace un tiempo que leí esta novela y creo que soy la excepción que confirma la regla porque a mí se me hizo bastante cuesta arriba la lectura de este clásico... A ver si lo vuelvo a leer y cambio de opinión porque tu reseña hace que tenga ganas de darle una segunda oportunidad :D

Besos de colores y muy feliz navidad!

Shorby dijo...

Me encanta Alicia!!!
Me lo pasé pipa con los dos libros =)

Besotes

Diego Marcapaginas dijo...

Me gustó mucho y me resultó un libro mucho más adulto de lo que imaginaba ^^

Francis dijo...

No sólo merece la pena la historia; la edición que muestras de Alicia es una obra de arte que merece la pena tener y disfrutar¡¡¡¡ genial reseña, un beso enorme y felices fiestas¡¡¡

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